Unidos x el Río es una asamblea horizontal, socio-ambiental de vecinos/as que defiende los espacios verdes y públicos, principalmente en la costa del Río de la Plata de Vicente López, y que se opone a los negociados inmobiliarios.
Participa de INTERCUENCAS, ESABA (Encuentro de Asambleas Socioambientales), UAC (Unión de Asambleas Ciudadanas) y otros espacios que promueven el buen vivir, el ambiente sano y se oponen a las políticas de extracción de los bienes comunes, el saqueo y la contaminación.
Ante las agresiones, el Yrigoyen nos llama y løs vecinøs empezamos a ver que su reconocimiento como reserva podría estar más cerca de lo que pensamos! todo depende de las ganas y el amor que le pongamos!
Te invitamos a conocer y hacer posible la reserva. A las 14:00 nos reuniremos en asamblea, y alrededor de las 15:30 nos juntaremos para hacer visitas guiadas, actividades de limpieza, charlar sobre el proyecto y conocernos, mate de por medio. Te esperamos!!!
Vecinos que cuidan el predio de nueve hectáreas, donde se preserva la flora y la fauna originaria de la ribera del Río de la Plata, presentaron un proyecto en la Municipalidad, en el HCD y en la Defensoría. Los avatares para evitar su privatización, que incluyó represión policial a quienes se negaron a su cierre.
El Yrigoyen, el último pulmón de naturaleza en la Costa de Vicente López.
“Nuestra idea es que esto se pueda transformar en una reserva pero que no cierre. Que los vecinos puedan interactuar siempre con ella”. La frase se la dijo un integrante de la asamblea Todxs por el Yrigoyen a El Argentino ZN en febrero de este año. El joven se refería al predio de nueve hectáreas que existe en el bajo de Vicente López y que preserva la flora y la fauna originaria de la ribera del Río de la Plata. Y sus intenciones se dirigían a ese lugar que cuidan desde 2015 con trabajo voluntario desde la organización, y que el Municipio quiso cerrar a fuerza de represión. Ahora, a pocos días de terminar el 2017, los miembros del colectivo dieron un paso más que los acerca al deseo de convertir la reserva de hecho en una de derecho: presentaron un Proyecto de reconocimiento del Área Natural Protegida para la integración comunitaria y la educación ambiental en la mesa de entrada de la Municipalidad, el Concejo Deliberante y la Defensoría del Pueblo de la comuna.
“Lo más importante del proyecto es la protección de la reserva”, dice Rocío, sentada a la sombra de un eucalipto. Ella forma parte de la asamblea Todxs, al igual que Amparo e Iván, que están a su lado. Rodeados por el verde del Yrigoyen -como apodan al predio- explican cuáles son los principales objetivos de su bosquejo. “No queremos que la naturaleza parezca exhibida en una vidriera como se da en otros espacios -explica Iván, y agrega: “Necesitamos que la flora y fauna nativa se presenten como si el hombre nunca hubiese pisado el lugar”.
“NO QUEREMOS QUE LA NATURALEZA PAREZCA EXHIBIDA EN UNA VIDRIERA COMO SE DA EN OTROS ESPACIOS”.
Cuando termina de hablar, Ivan hace una pausa y aclara que de todas maneras, la reserva sí tuvo intervenciones del humano en el pasado. El predio formaba parte del balneario El Ancla, donde vecinos y vecinas de la zona norte iban a disfrutar de la playa del Río de la Plata. En la década del 70 el área se cerró al público y fue cedida a la Administración General de Puertos (AGP) que depende de la Nación. El lugar limita lateralmente con el Círculo Naval y también linda con el Club Obras Públicas, que fue el encargado de avanzar sobre la ribera con relleno hasta que un fallo de 2008 del Juzgado de Primera Instancia en lo Contencioso Administrativo N° 1 lo condenó a detenerse. Desde ese momento, la zona se abandonó y se recuperó la naturaleza autóctona del lugar.
“El proyecto se desanda entre dos puntos importantes -comenta Rocío mientras ojea las hojas del escrito- El de la cogobernanza y los servicios ecosistémicos”. Sobre este último, entre los tres explican lo inédito de la multiplicidad de ambientes que coexisten en el Yrigoyen: la selva en galería, talar, chilcal y pastizal pampeano, por el que se encuentran rodeados y el más representativo de la reserva. Y también, mencionan el ambiente que se presenta en el Arroyo Yrigoyen, otro de los límites laterales del predio: un “auténtico humedal ribereño”. En la presentación, desarrollan que se trata de un espacio protegido a nivel internacional por la Convención de Ramsar y citan parte del tratado que se firmó en la ciudad iraní en 1971: “Los humedales constituyen un recurso de enorme valor económico, cultural, científico y recreativo para la vida humana”.
Uno de los servicios ecosistémicos que brinda la preservación del humedal del Arroyo Yrigoyen es la “mitigación de inundaciones por el escurrimiento de las aguas pluviales”. Además de este, en el proyecto enumeran otros beneficios que traería la protección de la multiplicidad de ambientes en la reserva: “saneamiento de las aguas por la flora acuática, purificación del airea densamente contaminado y liberación de oxígeno, reducción de ruidos, conservación de flora y fauna autóctona, regulación de temperaturas, evitar la erosión de las costas, control biológico de plagas”.
En el proyecto mencionan también el artículo 13 de la Ley provincial N° 8912 y las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el uso del suelo: allí dice que se necesita como mínimo diez metros cuadrados de espacio verde por habitante para un ambiente saludable. Según un relevamiento realizado por vecinos y vecinas de Vicente López, en el partido sólo hay 0,81 metros cuadrados. “Los ambientes naturales tienen un reconocido papel en la reducción del estrés causado por el estilo de vida moderno, que se traduce en mejoras en la salud”, se puede leer en el plan para la reserva.
Y los tres coinciden en que si tuvieron un día malo, lo mejor que pueden hacer es visitar el Yrigoyen. “Acá te das cuenta que los problemas no son tan grandes”, dice Amparo. “Los múltiples beneficios ya mencionados permiten entender este espacio verde y público como un bien común urbano”, desarrollan en el proyecto. A partir de esto, explican cual es el modelo que eligen para gestionar la reserva con participación ciudadana: el de una cogobernanza entre la Municipalidad por un lado y los vecinos, vecinas, profesionales, organizaciones civiles por el otro. “Lo distintivo en cuanto a la toma de decisiones no es el qué, sino el cómo -detalla Amparo- Ahí entra en juego la involucración de todos y todas para preservar el Yrigoyen”. Y otra causa por la que piensan que es imprescindible la participación se lee en una de las páginas del bosquejo: “Los bienes públicos del partido administrados por el Estado han sido en los últimos años objeto de especulación inmobiliaria”. Por este motivo, piden no solo el reconocimiento del área, sino también del trabajo voluntario que realizan desde Todxs para proteger el ambiente.
“LOS BIENES PÚBLICOS DEL PARTIDO ADMINISTRADOS POR EL ESTADO HAN SIDO EN LOS ÚLTIMOS AÑOS OBJETO DE ESPECULACIÓN INMOBILIARIA”.
El proyecto lo firma no solo la asamblea Todxs por el Yrigoyen, sino también todas las organizaciones que convergen y se involucran con la reserva: el Centro de Actividades Educativas Camino (CAEC), Un Árbol para mi Vereda, el Instituto Latinoamericano para el Desarrollo Económico Sustentable (ILDES), la ONG Naturaleza de Derechos y Unidos por el Río. Y al final del escrito detallan las actividades que se realizan en la reserva y en las cuales se involucran los colectivos: un vivero de plantas nativas y comestibles, una huerta urbana agroecológica, reciclaje y limpieza de residuos, compostaje, reforestación y visitas guiadas para instituciones educativas como forma de educación ambiental y esparcimiento. “Todos y todas somos de distintas ramas: investigadores, biólogos, artistas, ingenieros, vecinos, y eso quedó plasmado en la escritura -comenta Rocío y concluye- Empezamos a redactarlo alrededor de quince personas cada uno abocado a su rama y con varias computadoras y anotadores”. Después, los tres recuerdan que ese día pasaron de la teoría a la práctica: caminaron por el Yrigoyen y vieron materializado todo lo que pensaban. Ahí es donde coinciden con la frase que decía su compañero a principios de este año: “El proyecto definitivamente no es invitar a la gente a la reserva. Es la gente tomando parte”.
Llink con acceso al resumen del proyecto, la versión
completa y las vías de comunicación para sumar tu aporte!!! http://bit.ly/2AVvSOt
lunes, 29 de mayo de 2017
Vicente López: estudiantes visitan el último pulmón de la costa que el Municipio quiere privatizar
Las visitas guiadas son realizadas por vecinos y jóvenes de Todxs por el Yrigoyen, un colectivo que busca proteger el terreno de 9 hectáreas y su flora y fauna autóctonas. Unos 200 alumnos del La Salle inauguraron las visitas de escuelas, para concientizar sobre la importancia de preservar el lugar natural y de resistir al avance de los negocios inmobiliarios.
El colegio La Salle de Florida y el vial costero de Vicente López están separados por treinta cuadras de distancia. Pero tienen una característica en común: los une la avenida Yrigoyen en una línea recta. Aunque desde hace poco están aún más cerca: unos 200 alumnos de sexto grado de primaria y varios maestros inauguraron las visitas de escuelas a El Yrigoyen, en una de las tantas actividades que empezaron a llevar adelante los y las jóvenes del colectivo Todxs por el Yrigoyen, que vienen protegiendo desde principios de 2015 al último pulmón de naturaleza del distrito. Se trata, por caso, de un terreno de 9 hectáreas a orillas del Río de la Plata, lleno de flora y fauna nativa, pero que se encuentra amenazado por los intereses inmobiliarios.
Por eso, los alumnos del La Salle no sólo recibieron información sobre la flora autóctona y las 154 especies de aves, reptiles y mamíferos –algunas en peligro de extinción— que habitan el lugar, sino que también hablaron y reflexionaron acerca de la importancia de preservar un pulmón verde en el Municipio y resistir ante el avance de los negociados de cemento.
“Primero empezamos a hacer visitas guiadas a la gente. Surgió esta idea porque justamente es una forma de acercarle a los vecinos un área que es pública y que se puede venir a disfrutar”, dijo Alejandro Benatar, integrante de Unidos por el río -organización que también colabora en la protección del lugar- a El Argentino ZN. En una de las recorridas participó una maestra del La Salle y la propuesta fue espontánea: a los pocos días ya preparaban la visita de los alumnos. Tuvieron varias reuniones donde acordaron en como lo iban a llevar a cabo: decidieron hacerlo en tres fechas con setenta chicos en cada visita. Después, se pusieron de acuerdo que con el material y la información que recolectaran, trabajarían en el aula ciertos conceptos: “Dónde está la naturaleza en nuestro barrio; Cómo se transforma el espacio con el tiempo; ¿Que costa queremos?”.
En cada visita dividieron a los alumnos en dos grupos. Mientras unos visitaban el área natural, los otros recorrían el sector parquizado del paseo costero. Después de 45 minutos –
las guías duraron una hora y media— intercambiaban de lugares. “Para crear conciencia sobre la importancia de la preservación tomamos mucho de la disciplina que se llama educación ambiental”, resaltó Benatar. Él es guía dentro de la reserva y comentó que las explicaciones que dieron fueron adaptadas para los chicos de once años.
En el recorrido, mostraron los tres ecosistemas que componen al lugar: el talar, más cercano a la entrada y al asfalto del vial costero; el pastizal, que ocupa la mayor parte de la tierra del predio; y por último la selva ribereña, a los márgenes del arroyo Yrigoyen y del río. “Lo importante es enseñar y describir lo que es el lugar –comentó Benatar y concluyó con una frase de Ricardo Barbetti, experto e investigador en el cuidado del ambiente—. No se puede respetar lo que no se conoce”.
“Fuera del predio y en el área parquizada profundizamos en la parte social y los avances inmobiliarios”, dijo Ignacio, integrante de Todxs…, a El Argentino ZN. Una de las preguntas clave de la visita fue si sabían hasta donde llegaba el río hace treinta o cuarenta años. Y también, si conocían cómo estaba formado el suelo en el estaban parados. De esa manera, aprovecharon para relatar la historia de cómo se avanzó sobre la ribera para formar El Yrigoyen. El Club Obras Públicas fue el encargado de rellenar con sedimentos el terreno. Avanzaron con descargas de materiales hasta que un fallo de 2008 del Juzgado de Primera Instancia en lo Contencioso Administrativo N° 1 de San Isidro condenó a la institución a detenerse. En ese momento el predio se abandonó y la naturaleza se recuperó y pobló el espacio con flora y fauna autóctona.
En el área parquizada, se sentaron en una ronda sobre el denominado playón del vial costero. Ignacio remarcó la importancia de hacer un círculo para tratar de romper un poco con el modelo clásico de enseñanza en el que “uno sabe y el resto escucha” y poder estar más abiertos al debate. De esa manera, los estudiantes intercambiaron opiniones sobre el espacio público y cómo debería cuidarse.
-¿Qué es un vecino?, fue una de las preguntas que se hicieron
-Alguien que vive cerca, respondió un alumno
Los y las jóvenes de Todxs por el Yrigoyen aclararon que en el predio había mucha gente que vivía en capital o en zona sur y sin embargo, ellos los consideraban vecinos. Después de compartir sus opiniones, lo definieron como “un amigo y alguien que puede dar una mano”. Además, hablaron sobre el avance de los negociados edilicios y los problemas que hubo en la costa, como la descarga de escombros ilegales y los cacheos que prohibió la justicia. Ignacio contó el ejemplo de una acción vecinal individual: contó sobre César, un vecino carpintero del barrio de Belgrano que plantaba a la altura de la calle Arenales, hasta que falleció en 2015. Recordó que a cada planta le ponía un balde para que cuando pasaran las bordeadoras no les lastimaran el tronco. Cuando pasaban por el lugar, Ignacio les mostró a los chicos los árboles grandes llenos de hojas que daban sombra y en uno de ellos un cartel en el que se leía: “El bosque de César”.
Una de las tareas que tenían los alumnos era anotar todo lo que pudieran sobre las plantas y los animales. Pero un estudiante escribió en una hoja una definición que se corría de las explicaciones biológicas. El chico fue uno de los pocos que anotó algo cuando un vecino que pasó por el lugar aportó a la visita con un recuerdo: que en San Martín y el río habían hecho una plantación hace más de quince años en conmemoración a los combatientes de la Guerra de las Islas Malvinas. “Cada árbol es un caído de Malvinas”, leyeron después en su cuaderno. No era el nombre de una flor ni una especie de pájaro, pero el colectivo Todxs por el Yrigoyen concordó en que lograron uno de sus objetivos: “Ojalá sea la primera de una larga lista de escuelas que vengan a conocer el lugar”.
El pasado miércoles 8 de Febrero a las 19:30hs nos encontrábamos reunidos, como tantos otros miércoles, en el predio de las 9 hectáreas situadas en Yrigoyen y el río (extremo norte del Paseo Costero). Vecinas y vecinos en asamblea abocados a cuidar este hermoso espacio natural que aloja a más de 153 especies de aves e incontables especies de plantas.
Lamentablemente ese día, no pudimos terminar la asamblea. Se presentaron efectivos de Prefectura, Policía Municipal y Policía de la provincia a desalojar el predio. Un desmesurado operativo de 7 camionetas de la Patrulla de Vicente López, 4 motos y cerca de 40 efectivos policiales de a pie. Todo este despliegue para desplazar a 25 personas reunidas pacíficamente en un lugar público, amenaza mediante de requisarnos y de la consabida averiguación de antecedentes, con el pretexto de que era por razones de seguridad. En un clima de creciente tensión, decidimos retirarnos. Luego de esto, el predio fue encintado para impedir el libre acceso.
Estamos en estado de asamblea permanente y necesitamos de todo el apoyo posible por parte de todxs lxs vecinxs, en esta causa que es la defensa del espacio público y natural, que se multiplica a lo largo de toda la costa del Río de la Plata. Queremos un Río para todos y todas, aunque parece ser que este no es el plan oficial.
Crónica de lo sucedido:
Las jornadas de trabajo voluntario para poder disfrutar del lugar en forma segura, en armonía con la naturaleza y cuidando la flora y la fauna autóctonas, las inició el grupo “Activos por un Río Natural” hace ya dos años. Hoy somos muchxs lxs vecinxs que acompañamos la iniciativa.
El miercoles pasado a las 21:43hs, nos encontrábamos finalizando la asamblea, cuando apareció un policía sin identificación pidiendo que nos retiremos del lugar. Le pedimos que se identificara y así lo hizo. El prefecto Alario de buena manera nos pidió que nos retirásemos. Nos dijo que el predio había pasado de Nación a manos del Municipio la semana pasada. Este último no quería que estuviera nadie allí por motivos de seguridad. Nosotrxs manifestamos que donde estábamos era un lugar público y que teníamos, como ciudadanos libres, derecho a permanecer. El prefecto informó esto por radio.
La discusión continuó largos minutos en creciente tensión y con amenazas por parte de los oficiales de requisarnos y de iniciar averiguación de antecedentes. De nuestra parte sostuvimos que era ilegal porque no estábamos en ninguna actitud sospechosa ni cometiendo un delito (además de invocar el fallo a favor de los vecinos de un Juez del Tribunal de Casación de San Isidro que determinó, hace ya más de un año, que las requisas en el Vial Costero de Vicente López son ilegales). Los efectivos sostenían que podían requisarnos en cualquier momento. Finalmente otro policía con bastantes malos modos nos concedió 20 minutos más en el lugar para poder terminar la reunión bajo la amenaza de que iba a volver y no quería vernos por ahí.
Eran 22:20. Nos dispusimos a concluir la reunión mientras juntábamos nuestras cosas, cuando ingresaron al área de la asamblea entre 7 y 10 efectivos más (los primeros no habían terminado de irse). Uno de ellos se identificó como el oficial a cargo (por supuesto sin dar su nombre y apellido) y muy prepotentemente dijo que teníamos que desalojar el lugar inmediatamente porque sino él tenía que informarlo y no tenía ganas de escribir. El acuerdo de 20 minutos había quedado nulo. El tono violento del oficial y las acotaciones no menos intimidantes de los efectivos circundantes nos llevaron a la decisión de retirarnos rápidamente. Al llegar al final del sendero, nos encontramos con un operativo desmesurado que incluía 7 camionetas de la Patrulla de Vicente López 4 motos y cerca de 40 efectivos policiales. Un ridículo despliegue del Municipio de Vicente López para desplazar a un grupo de ciudadanos de un espacio público (porque sea de la Nación o del Municipio SIGUE SIENDO PÚBLICO). Vecinxs sin ninguna otra intención más que debatir mejores formas de cuidar la naturaleza y hacer actividades educativas. Nosotras y nosotros teníamos la razón; ellos, la fuerza.
Policías y negociados sobre el último pulmón de naturaleza en la costa de Vicente López
El predio de 9 hectáreas está ubicado en la intersección de Yrigoyen y el río, y mantiene la vegetación y la fauna originaria de la ribera del Río de la Plata. Vecinos y organizaciones cuidan el espacio desde hace años y quieren convertirlo en reserva, pero esta semana un gran despliegue policial los echó y cerró el acceso. Temor por nuevos avances inmobiliarios.
Nicolás y Joaquín forman parte de un grupo de jóvenes que hace más de dos años trabaja y cuida Yrigoyen y el río. Cuando ellos mencionan la intersección, no se refieren a la rotonda en el vial costero de Vicente López: hablan de un predio de nueve hectáreas que se encuentra a pocos metros del asfalto y que mantiene la vegetación y la fauna originaria de la ribera del Río de la Plata. Allí, ellos hacen senderos, construyen con materiales reciclables y se encargan de que la gente que va de visita tome conciencia. “Nuestra idea es que esto se pueda transformar en una reserva pero que no cierre. Que los vecinos puedan interactuar con la naturaleza siempre”, explica Nicolás a El Argentino ZN.
El miércoles a la noche se encontraban en asamblea para preparar un festival y visitas guiadas al lugar. Había más de veinte personas que escuchaban y daban sus opiniones entre los pastizales. Pero pararon cuando vieron luces azules que se acercaban. Unos segundos después, un mayor de Prefectura apareció por un camino y ni se presentó: “Ustedes no pueden estar acá -les dijo-. Se tienen que ir”. Ellos explicaron que eso era un espacio público y el oficial amenazó con empezar a requisarlos y proceder a la averiguación de antecedentes. Recién cuando todos salieron se dieron cuenta del despliegue policial: siete camionetas de la patrulla municipal, cuatro motos y casi 40 agentes.
“NUESTRA IDEA ES QUE ESTO SE PUEDA TRANSFORMAR EN UNA RESERVA PERO QUE NO CIERRE. QUE LOS VECINOS PUEDAN INTERACTUAR CON LA NATURALEZA SIEMPRE”
Con una cinta celeste frenaron el acceso al lugar. El oficial de Prefectura les explicó a los que estaban en la asamblea que el predio había sido traspasado de Nación al municipio de Vicente López hacía una semana y que dentro de unos días lo iban a cerrar definitivamente. Y también les indicó que era un lugar peligroso porque se podía incendiar. “Eso es medio contradictorio. Cada vez que pasó algo que afectó a la conservación del lugar, nosotros nos encargamos de solucionarlo”, relata Joaquín.
Sobre el misterioso traspaso del predio de Nación a Provincia todavía no hay noticias. No está publicado en el Boletín Oficial y tampoco llegó al Concejo Deliberante. En diálogo con El Argentino ZN, el ex concejal socialista Carlos Roberto, quien viene denunciando el avance inmobiliario en los terrenos de la Costa, confirmó que ese predio pertenece a la Administración General de Puertos (AGP), una dependencia nacional. Y que desde hace varios años el Municipio viene intentando su traspaso, sin éxito. “Hubo varios proyectos, pero nunca se cedió. Ahora que el Intendente (Jorge Macri) es el primo del Presidente (Mauricio Macri), todo es posible”, señaló, al asegurar que no descarta que ese traspaso esté negociándose. Y agregó: “Lo preocupante es que siempre hay un negocio inmobiliario detrás de estos movimientos. El lugar todavía se mantiene intacto porque el Municipio no lo pudo tocar”.
Senderos creados por vecinos.
En enero empezó la construcción de un conducto pluvial sobre el boulevard de la avenida Yrigoyen financiado por la Provincia de Buenos Aires. Rompieron las calles y las veredas para cambiar los caños subterráneos. Los camiones con la tierra extraída entraron al predio, marcaron con las ruedas un camino directo hacia la costa del río y descargaron materiales allí mismo y sobre la vegetación. El grupo de vecinos ya consolidado fue a hablar con el encargado de la obra, le explicaron la riqueza del lugar y cómo podía afectar a las especies nativas e hicieron un acuerdo: el contratista prometió depositar la tierra sólo en la entrada y pidió perdón. Además, los jóvenes pararon un incendio la noche del 31 de enero. Cuatro personas vieron chispas a unos metros de donde estaban y después llamas de fuego. Primero llamaron al 911 y luego llenaron baldes con agua. Pero no se pudieron acercar mucho porque el incendio ya era demasiado grande. Un camión de bomberos no bastó y tuvo que ir un refuerzo. “No sabemos qué hubiera pasado si no estábamos cuidando”, recuerda Joaquín.
“Cuando empezamos, hacías un pozo, plantabas algo y no crecía. No entendíamos por qué y fuimos aprendiendo a la fuerza”, cuenta Nicolás. Ellos se empezaron a meter entre la vegetación, cardos que pinchaban y plantas que los raspaban, para buscar los mejores caminos. Se abrieron paso e hicieron senderos no solo para llegar a un lugar, sino como cortafuegos: si se incendia un pastizal no se propaga a otra parte del predio. Los recorridos quedaron marcados por adoquines en los costados. “Todo a mano”, dice Nicolás, y agrega que lo máximo que se puede transportar son entre tres y cuatro adoquines con los dos brazos. En los caminos más cortos hay más de cien piedras acomodadas.
El predio limita lateralmente con el Círculo Naval. También linda con el Club Obras Públicas, que fue el encargado de ganarle el terreno al río con relleno de sedimentos hasta que un fallo de 2008 del Juzgado de Primera Instancia en lo Contencioso Administrativo N° 1 de San Isidro condenó a la institución a detener la descarga de materiales. “La intendencia municipal de Vicente López viene ejecutando desde el año 1988 actos depredatorios sobre toda la faja costera de su jurisdicción, descargando y permitiendo arrojar, miles de toneladas de todas clases de residuos”, resalta en su resolución el juez José Abelardo Servin.
El miedo a que se inicie un negociado inmobiliario como el shopping de Laprida y el río está latente. Joaquín lee un informe desde su celular y cita a Ricardo Barbetti, investigador en cuidado del ambiente, para dejar en claro lo que ellos quieren: “Un espacio para recrear y aprender para todos. Es escaso en la zona y la gente lo aprecia. Es necesario no innovar para detener la destrucción, dejar que la naturaleza vuelva a su esplendor, plantar especies nativas, hacer senderos”.
Mucha gente se acercó a Yrigoyen y el río a mediados de 2016 para ayudar. Estudiantes de agronomía, de biología, especialistas en permacultura. Y también, diferentes organizaciones que se dispusieron a ayudar: Unidos por el Río, Juntos somos un bosque, el Vivero Comunitario de Ciudad Universitaria (VICCU) , Club de Observadores de Aves (COA) de Vicente López Un árbol para mi vereda y el Grupo de educación y conservación ambiental (Geca). A fines del año pasado, el COA Vte Lopez hizo un relevamiento de las especies que hay en el predio: encontraron 153 hasta el momento, algunas en peligro de extinción.
Nicolás y Joaquín explican que antes al predio lo llamaban Camino de Maleantes. Cuando ellos empezaron a ir no iba mucha gente porque le daba miedo, y los únicos que pasaban con sus equipos eran los pescadores. Rodolfo es un fotógrafo de aves y necesita transportar siempre un equipo caro y pesado para hacer su trabajo. Antes de que el grupo de jóvenes se hiciera cargo del lugar, no se animaba a entrar y sacaba fotos sobre el cemento del vial. Ahora, dice que no tiene problema en ir de mañana, tarde o noche solo para estar entre la naturaleza: “No se puede perder esto”.